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martes, junio 17, 2008

Cultura Maya, Implantes Dentarios y algo mas


Pero volvamos un poco atrás para repasar los intentos de civilizaciones como los Mayas en América Central que insertaban conchillas imitando dientes o piedras en los alvéo­los
CITO (1) E. Ring, Malvin. Historia de la odontología. Texto: Ana María Pachón, Col.188
“la mandíbula encontrada en la Playa de los Muertos, en los márgenes del río Ulúa en Honduras por el doctor Wilson Popenoe y su esposa la cual fue estudiada por el brasileño Amadeo Bobbio. Dicha mandíbula presenta tres incisivos ausentes que fueron reemplazados por otros tantos dientes artificiales implantados. La imitación de los dientes naturales es perfecta y se encontraban firmemente implantados en el proceso alveolar. Las pruebas radiológicas efectuadas por el profesor Bobbio en 1970 probaron la formación de hueso compacto alrededor de dos de los implantes, hueso radiográficamente similar al que rodearía a un implante de lámina actual. Bobbio concluye que estos dientes artificiales son los primeros auténticos implantes endo-oseos conocidos.
Es muy probable que las implantaciones de los mayas tuvieran un bajo porcentaje de éxito ya que se desarrollaban en un medio contaminado, con materiales que desencadenaban reacciones inmunológicas, con los fenómenos de rechazo antes mencionados. y es probable que los restos encontrados, sean una excepción a las reglas y que el fracaso fuera la norma.
Pero esto demuestra que una civilización cientos de años anterior a la nuestra (600 DC) y sin medios tecnológicos para llevar a cabo operaciones de este tipo, se adelanta en el tiempo realizando unas practicas que partiendo de la intuición y obedeciendo a la estética de la época tiene, sin embargo una funcionalidad adecuada y que en este caso según las pruebas efectuadas tuvo una larga duración”.
Mas adelante Fauchard ya en el siglo XIX impuso la moda de los trasplantes de dientes de pobres a ricos.
Esta práctica se dejó de utilizar por la transmisión de enfermedades como la sífilis.
Cito a Diego Bagur en " La endodoncia del siglo XIX " en la Revista del Museo de la FUBA año 10 Nº19 1995.
"...es muy conocida la anécdota de Fauchard: un capitán acude al gabinete para que se le saque un canino superior y pregunta si es posible el transplante de otro canino sano. Ante la respuesta afirmativa hace entrar a un soldado, a quien le había pedido su diente sano. Realizado el transplante del diente 6 años mas tarde se constata el éxito de su tratamiento..." Lefoulon critica severamente el transplante de dientes 1841 considerándolo una operación inmoral ya que se trata de comprar el diente sano de una persona que consiente por necesidad a esa mutilación.
No estaríamos hablando de implantes sin la curiosidad del hombre, sin la evolución de la tecnología, sin el desarrollo de biomateriales
Durante todas las épocas el hombre intentó reemplazar sus piezas perdidas por diferentes métodos. Utilizo todo tipo de elementos y materiales disponibles para conseguirlo pero recién en los últimos años consiguió con ayuda de la ciencia y la tecnología, tener éxito en términos de perdurabilidad y de predecibilidad de los sistemas implantarios
La actitud del hombre de tratar de incluir los dientes en los maxilares fue recurrente a lo largo de la historia y lo que cambió entre los sucesivos intentos fueron las circunstancias.

sábado, junio 07, 2008

Ideas Originales


IDEAS ORIGINALES

A propósito de la pretendida originalidad con que todos los días tratan de sorprendernos, quiero tomarme la libertad de ser poco creativo y transcribir en este artículo una gran parte del tema Implantación del TRATADO DE ESTOMATOLOGÍA tomo IV
De GAILLARD Y NOGUÉ,
Editorial Pubul, Valencia 1921.
En el tratado se dice referido a la implantación de dientes:
“Operación que consiste en excavar un alvéolo en el maxilar, ya en un lugar en que se hallaba otro que el tiempo ha hecho desaparecer, ya en una parte virgen que no ha tenido nunca un diente, en cuyo alvéolo se coloca uno”. (Younger), que describe su técnica,”haciendo una incisión lineal sobre el reborde de la encía y luego con un cincel cortante se despega el periostio cuidadosamente.....”
Estos colgajos bien cortados hasta el hueso, se despegan y una vez apartados se procede a taladrar el alvéolo”.
“El alvéolo se forma en el hueso por medio de una serie graduada de trépanos, luego de fresas o alisadores tallados en espiral y adaptados en sus dimensiones al grosor de la raíz que se va a implantar”.
Entre los instrumentos que sirven para esta operación cita a los de Walker, Rollins, Ottolengui, Younger, todos ellos con una gran similitud con muchos de los que hoy se utilizan.
Mas adelante en relación a la implantación de dientes artificiales se remite al del Dr. Greenfield que en 1910 presentó un análogo radicular con forma de enrejado de alambre de platino iridio soldado con oro y con una retención en forma de mortaja en su extremo coronario. El mismo se colocaba en un alvéolo tallado según la técnica vista, y se introducía lo más ajustadamente posible, inmovilizándolo durante tres meses aproximadamente, luego de lo cual se conectaba el diente o soporte de puente en la superficie visible de la retención.
Sugería para los molares una raíz de 7mm de diámetro por 14mm de largo y para los anteriores el mismo largo pero con 4mm de diámetro, todo esto trabajado” en las mayores condiciones de asepsia teniendo en cuenta la tendencia del organismo a expulsar todo cuerpo extraño no reabsorbible que no sea rigurosamente aséptico”.
El objeto de estas líneas es además de hacer historia de los implantes ver como a lo largo del tiempo algunas ideas son recurrentes, y que el aborigen que en 600 DC concibió el reemplazo de un incisivo con lo que se conoce como “el diente negro de Honduras”, el Dr. Greenfield en Wíchita en 1910 o cualquiera de nosotros cuando colocamos un implante estamos conceptualmente aplicando la misma idea.
Alguna vez leí que en ciencias las ideas no se desechan, se toman se desarrollan o se dejan hasta que sea propicio su desarrollo pero no se niegan totalmente.
Hay ideas que en su recurrencia aparecen una y otra vez antes de que su tiempo sea el adecuado, y basta acordarse de los inventos de Leonardo Da Vinci o las creaciones fantásticas de Julio Verne para comprender que hay visionarios a quienes el estado del arte de su tiempo le niega la posibilidad de concretar exitosamente sus inventos.
Creo que la idea y el momento tecnológico apropiado hacen la diferencia entre el éxito y el fracaso, y que posiblemente la ocurrencia anticipada hizo que Greenfield sea una referencia histórica y no el gran impulsor de la implanto logia como hoy se la conoce.
Existía en su técnica, el concepto casi como hoy se lo conoce, de los cuidados intra y postoperatorios en cuanto a asepsia, inmovilidad, tiempo de cicatrización, y si bien no indicaba que esta debía ser cubierta, aplicaba el concepto muy actual de un solo tiempo quirúrgico.
Es probable que si hubiera existido la tecnología de los biomateriales los antibióticos, el equipamiento, la radiología, los rayos gamma,etc. como hoy los conocemos otra hubiera sido la historia, pero en nada esto le quita el mérito de haber concebido un sistema conceptualmente factible medio siglo antes.